por Carlos de la Rubia

APRENDER A PERDER PARA GANAR

Siempre intentamos hablar con nuestros alumnos sobre esta gran verdad, «el fracaso enseña todo lo que el éxito nos esconde».

Al final ganar resulta fácil, no me malinterpretes, tiene su mérito obviamente pero a lo que queremos decir es que todo el mundo está enseñado para ganar, nos educan para que busquemos y estemos cómodos en el éxito, pero hasta llegar ahí, tenemos que pasar por otro camino. La clave está en ¿Quién está preparado para perder?. Esto va a marcar la diferencia entre buen trader o los mejores traders. Nadie nos enseña a perder y solemos hacerlo con más frecuencia.

El que se prepare para gestionarlo, entenderá el fallo como una OPORTUNIDAD de seguir planeando y buscando una manera de hacerlo mejor. En cambio el que no se prepare, vivirá el fallo como una AMENAZA que le arrebata sus sueños y con la que sin ninguna duda se va a cabrear. Lejos de eso, el prepararse, el generar una relación de aprendizaje con el error y con el hecho de perder, será lo que nos permita interpretarlo así y por tanto coger el camino más rápido a nuestras metas. Piénsalo, cada stop es una oportunidad, si lo vives así, como te sientes? Sin embargo, si lo vives como una amenaza, qué emoción tienes? Y de esas dos emociones, con cuál crees que puedes seguir creciendo y avanzando? Está todo dicho.

He de decir que pocos son los traders preparados para fracasar, es más, son más los que tienen pánico hacerlo y eso les bloqueaba su potencial.

Lo cierto es que nadie nos enseña a perder desde pequeños/as. Sin embargo, sí nos enseñan a ganar desde nuestro nacimiento. Nos enseñan a ver quién tiene más dientes, quién habla primero, a acumular premios, victorias, excelentes y en definitiva, a ser mejor que los demás.

Por otro lado solemos pensar que tener éxito o fracasar nos define como personas, no es lo mismo “haber perdido” que ser un “perdedor”. El impacto de nuestras palabras en cómo nos sentimos es tremendo.

Si conseguimos no tener miedo al error, a ese stop, nos estaremos liberando de una carga muy importante. ¿Cuántas veces has pensado en que no querías confundirte antes de una entrada o en la lectura de un indicador?¿Y que no querías precipitarte?¿O que no querías perder un trade sencillo?

Porque saber perder también puede llegar a ser bueno, en esto es fundamental, si somos capaces de aprender lo positivo que hay en ello, ya que es una lección que nos permitirá seguir mejorando sin dejarnos estancados, nuestro crecimiento como trader depende de ello.

Nos centramos mucho en lo que no queremos, que precisamente eso es lo que nos provoca inseguridad, miedo, falta de control… y en definitiva nos hace sentir vulnerables. Olvidamos que la mente es mucho más agradecida cuando la focalizamos en lo que si queremos conseguir y lo que si queremos buscar, eso nos prepara para alcanzarlo.

Es cierto que no siempre nos salen bien las cosas, por ello es importante que si las cosas no salen como esperamos, no hemos de desanimarnos, y si todo va estupendamente tampoco deberíamos venirnos muy arriba. Lo importante es conservar la serenidad y generar un equilibrio de control dando naturalidad a las dos caras de la moneda; ganar y perder. Esa es la clave de un buen trader, encontrar el equilibrio emocional para gestionar adecuadamente las rachas ganadoras y las perdedoras.

No hay nadie que no haya fallado alguna vez y si no hubiera errores que tuviéramos que ir superando no tendríamos tantas posibilidades de poder avanzar y por tanto de crecer. Al final enfrentarnos a este tipo de situaciones:

  • Nos impulsan a buscar otras estrategias distintas.
  • Potencian nuestra capacidad de análisis para mejorar.
  • Activan nuestra parte más creativa e innovadora para ver alternativas.
  • Nos hacen superarnos para seguir dando pasos hacia adelante.

Algunas aspectos que no debemos de olvidar:

  • Relativizar: la dimensión del error para que no nos nuble la vista, el relativizar nos hará pasar página más rápido y seguir avanzando.
  • Persistir: Genera nuevas oportunidades, crea otro plan de acción y seguir. Si no tienes persistencia en este mundo, puedes empezar a dedicarte a otra cosa.
  • Autodiálogo positivo: Las palabras condicionan cómo nos sentimos y por tanto en cómo nos comportamos.

Cuando algo no sea como esperamos, analizamos lo que ha pasado (¿Qué he podido hacer mejor?) , construye un nuevo plan (¿Cómo podría haberlo hecho mejor?) y valora cada progreso (¿Cuántos aspectos he mejorado?) que tengas sin necesidad de que ese sea la meta, esto te hará mantener la motivación durante todo el proceso. 

Todo lo que hemos explicado, depende de ti y de nadie más, en tus manos está que sepas utilizar el valor que tiene cada stop, que busques el aprendizaje, que mejores el proceso y que mantengas la motivación valorando tu progreso, tienes el poder de persistir hasta lograr tu meta, tú decides si quieres este camino.

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